Tema 1
CAPITALISMO – CRISTIANISMO
Se trata de analizar globalmente el contenido del
Capitalismo y del Cristianismo para ver si son compatibles o incompatibles. Qué
argumentos, textos, razones, se pueden aportar para poder afirmar lo uno o lo
otro.
Dice Jesús: NO PODEIS SERVIR A DOS SEÑORES, NO
PODEIS SERVIR A DIOS Y AL CAPITAL.
¿Es posible plantearse
cómo vivir la fe cristiana en una
sociedad capitalista y laica, o lo damos por hecho que las comunidades ya
vivimos así? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a ser coherentes con el mensaje de
Jesús?
El capitalismo, se puede
decir que es un sistema de
-
acumulación
de poder económico, político, militar y cultural, en muy pocas manos, y que le
lleva a la
-
dominación
total del mundo y que produce pobreza, hambre y miseria en más de los ¾ partes
de la humanidad, por medio de un
-
Mercado como
instrumento de concentración de la riqueza (el capital es multinacional).
Tiene como consecuencia
la generación de estructuras de todo tipo de violencia: terrorismo, muerte, guerras,
violación constante de derechos humanos, destrozo de países enteros y de la
naturaleza.
Jesús dijo: LOS JEFES DE
LAS NACIONES LES DOMINAN E IMPONEN SU AUTORIDAD (…)NO ASI ENTRE VOSOTROS (Mt,
20,26).
¿Qué
compromiso tendríamos los creyentes para
servir a Dios y no al capital y a los que apoyan el capital en estas
circunstancias actuales? ¿Estamos más cerca del capital que del evangelio en
nuestras manifestaciones personales y de comunidad, de tipo social o político?
Habría que reflexionar sobre las causas y efectos que provoca este capitalismo neoliberal y
sobre la responsabilidad compartida.
¿Podemos
decir que No es posible mantener una fe
infantilizada en una sociedad laica? La fe infantilizada está basada en la
sumisión y en
En el ámbito externo: la sociedad en su conjunto
es cada vez menos religiosa.
En el ámbito interno: las personas nos hacemos
cada vez más preguntas. Esta es otra manifestación de la adultez.
La
alternativa a una religión
infantilizada es una religión adulta.
* Superamos la relación de indigencia, necesidad.
Nuestras necesidades y nuestras indigencias tenemos que gestionarlas desde cada
ser humano, desde la ayuda mutua y desde las estructuras sociales de justicia.
* Superamos la relación de culpabilidad. El amor de Dios es absoluto y
definitivo y no depende de nuestra respuesta o nuestro rechazo. * Superamos la
relación premio – castigo, propia de una religión infantilizada. * Superamos la
actitud de obediencia y sumisión a la jerarquía.
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Tema 2
La laicidad busca una sociedad en
que todas las creencias y convicciones tienen los mismos derechos y
obligaciones basados en el respeto a los derechos humanos universales sin
permitir situaciones de privilegio de ninguna creencia o convicción tal como
marca el Concilio Vaticano II. La política social de ZP prosigue esta premisa
pero su alcance está condicionada o limitada por la captación de votos contrarios desde la
Derecha y
La encuesta del CIS del 22/10/07 sobre 2.735 personas que se autodefinen como católicos y representan el 88,7% de la población española de 45 millones, describe tal vez la representatividad real de los apoyos a la política de la jerarquía:
España tiene una población de aprox 45 millones y en esta encuesta el 88,7% se declaran católicos.
La encuesta pregunta a los encuestados sobre su frecuencia a misa (sin incluir bodas, bautizos, funerales)
|
Casí nunca: |
56,2% |
|
Varias veces al año: |
15,8% |
|
Alguna vez al mes: |
9,5% |
|
Todos los domingos: |
14,3% |
|
Varias veces a la semana: |
2,6% |
La jerarquía pretende que los 45 millones de españoles les deben pleitesía pero cuando miramos esta encuesta que naturalmente incluye a los cristianos de base podemos pensar que el porcentaje real en consonancia con la jerarquía es poco más que el 20% de los católicos.
Hay, pues, cuatro elementos
a tener en cuenta:
1.- Estado, poder político, aconfesional, laico. Relaciones con la Iglesia
2.- La Religión católica, (la Iglesia) exponente de “lo sagrado”,
3.- Sociedad civil, proceso de profundos cambios que se va haciendo plural
4.- La ciudadanía: laica, plural, democratizadora.
La Constitución de 1978 establece el carácter
a-confesional, es decir, laico del Estado en el artículo 16. En ese mismo
artículo, en su párrafo tercero, establece que “ninguna confesión tendrá
carácter estatal”. En ese sentido, y sólo en ese sentido, se puede y se debe
decir que la sociedad española es una sociedad laica. Es decir, es un
Estado constitucionalmente laico. Por eso nuestra Constitución, en su
artículo primero, no empieza nombrando la religión, sino la soberanía
del pueblo español. Por tanto, los poderes del Estado y las normas de
convivencia no tienen su origen ni su fundamento en ninguna instancia
trascendente, sobrenatural o religiosa.
Existen
diferencias entre el término laicismo y
Lo propio de la
laicidad es
el carácter y comportamiento del Estado con las confesiones religiosas; y se
apoya en dos principios: a) tiene que observar una estricta neutralidad e
independencia en relación con las distintas
religiones y b) éstas no pueden ejercer su autoridad sagrada sobre el poder
político. Un Estado democrático es un Estado laico.
El
Estado tiene que organizar la convivencia de los ciudadanos, no a partir de
privilegios religiosos, que existieron en otros tiempos pero, que poco a poco
van desapareciendo. Esto es ilegal y, en consecuencia, los poderes públicos no
pueden permitirlo. La tienen que organizar no desde la confesionalidad de
una determinada creencia, sino desde la laicidad,
es decir, la autonomía de la sociedad civil de la esfera religiosa para que sea
realmente posible y efectiva la igualdad de todos y todas ante la ley.
En la
actualidad no hay Concordatos del Vaticano con el Estado español. El último fue
de 1953. Hoy están vigentes los “Acuerdos entre
El Cristianismo es una religión y no es la única
verdadera. Existen otras muchas religiones en nuestro país tan verdaderas como
la católica: la religión musulmana, anglicana, protestante, judía, luterana,
etc.. Pero ¿Es el Cristianismo una Religión laica? Podemos afirmarlo en el
sentido de que entre los primitivos
cristianos “lo sagrado” no se ponía ni en los templos, ni en los ritos, ni
el culto, sino en las personas, en su
dignidad y felicidad, en
Uno de los cambios más significativos es la aparición de un pluralismo moral que no admite imposiciones dogmáticas de ningún tipo. Así, la religión católica que, durante muchos siglos, fue en España la base de las convicciones morales de gran parte de la población, ya no es en la actualidad el único referente ético para una mayoría de los ciudadanos. El fenómeno del pluralismo moral está unido en nuestro país al creciente peso de la moral laica y a la aparición del pluralismo religioso, vinculado, en gran medida, al creciente fenómeno de la inmigración.
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Tema 3
Espiritualidad liberadora y diálogo
interconviccional
Según Casiano Floristán, la
Espiritualidad es “entendida como reflexión sobre el saber sapiencial
religioso, la experiencia con el Absoluto o los valores últimos y profundos que
trascienden al ser humano”. Para Jon
Sobrino, la espiritualidad es “tan inherente al hombre como su corporeidad,
socialidad o praxicidad” (Nuevo Diccionario de Teología, Director: Juan José
Tamayo, Ed. Trotta; Art. sobre Espiritualidad, de C. Floristán, p. 312).
La
espiritualidad puede verse desde distintos ámbitos, pero aquí la observamos
desde el punto de vista del compromiso liberador de los pobres y abiertos al
pluralismo de las religiones y de las convicciones humanas.
Es
indudable que, como cristianos, asumimos la revelación bíblica de los profetas,
fundamentalmente del propio Jesús (Ex 3 y Lc 4). Por ello, se puede considerar
idolatría toda religiosidad y concepción
sobre Dios, que no se basa en una praxis de liberación integral de los pobres,
oprimidos y marginados, con la esperanza de reconstituir la sociedad fraternal.
Asimismo,
toda religión, filosofía, ideología y cualesquiera otras concepciones y
cosmovisiones, convergen y aciertan humana y espiritualmente, si van en la
línea de la liberación de los pobres. De
lo contrario, serán elementos de alienación humana.
El
capitalismo global bajo la ideología neoliberal, está basado en las leyes
vandálicas del mercado y las privatizaciones, donde las minorías hegemónicas
tratan de acaparar la máxima ganancia mediante la explotación económica, el
empobrecimiento y la guerra armada contra las mayorías trabajadoras y
populares, es brutalmente antihumano, va contra Dios.
Una
verdadera espiritualidad cristiana, ha de abrirse y acoger, unirse y
solidarizarse con toda religión, pueblo, etnia, cultura y grupo humano que
trate de promover la liberación de los oprimidos.
En
la actual era histórica del siglo XXI que acabamos de empezar, desde una
concepción cristiana, no cabe más espiritualidad de relaciones con Dios, que la
que nos impulsa a unas relaciones con los seres humanos de tipo fraternal, al
mismo tiempo que nos comprometemos solidaria y revolucionariamente por la
liberación de los pueblos oprimidos. Sin opción por los pobres y sin renovación
de estructuras, falsearemos el cristianismo.
La fe cristiana y la justicia
social, junto con la apertura a la diversidad humana, son las fuerzas
impulsoras con las que transformaremos el cruel sistema capitalista en un nuevo
sistema humanitario y solidario. Otro mundo es posible.
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