LA SOCIEDAD FUE TESTIGO
Carta abierta al Papa Juan Pablo II en su visita a España
Corno cristianos nos disponemos a recibir con gozo la visita de
Juan Pablo II , pastor universal de la Iglesia católica, quien
por quinta vez visita España "para canonizar a cinco
españoles que vivieron entre los siglos XIX y XX".
No han pasado todavía dos meses desde que se inició la guerra
contra Irak con el consiguiente quebranto de la legalidad
internacional y la masacre ejercida sobre el pueblo de Irak. El
Papa condenó reiteradamente esta guerra: "La guerra es
siempre una derrota de la humanidad. El derecho internacional, el
diálogo leal, la solidaridad entre los Estados, el ejercicio tan
noble de la diplomacia, son los medios dignos del hombre y las
naciones para solucionar sus contiendas".
Nos complace reafirmar el feliz acuerdo del Papa con tantos
millones mil1ones de ciudadanos y de católicos que, en todo el
mundo, clamaron contra la guerra y exigieron ardientemente
evitarla por innecesaria, ilegal, injusta e inmoral. En estos
días, el Papa viene a España, un país mayoritariamente
católico, que siempre se preció de gran fidelidad al sucesor de
Pedro. Pues bien, no por obvio resulta inútil recordar que el
Gobierno español fue, en este caso, uno de los coautores de la
guerra, preparándola, apoyándola y decidiéndola deliberada y
públicamente, en contra de la mayoría absoluta de los
españoles y en contra de la autoridad moral del Papa, por más
que hayan pretendido camuflarla como simple ayuda humanitaria.
Los jóvenes, sobre todo, vibraron al unísono con las palabras
del Papa condenando la guerra y pidiendo la paz.
Creemos que España y, en especial los católicos, no deben
olvidar ella grave responsabilidad contraída por el Gobierno
español y el agravio que infirió a la autoridad moral del Papa.
La sociedad fue testigo y debe aprovechar la visita para
agradecerle, aplaudirle y demostrarle la adhesión y respeto que
el Gobierno le negó. En consecuencia, pedimos que cuanto
asesoran y acompañan más de cerca al Papa en este viaje,
aseguren bien su propósito y finalidad pastorales, no programen
ningún acto oficial con e1 Gobierno, que significaría un
protagonismo politizado del mismo, interesado y electoralista.
Sonaría a hipocresía que, quienes no hicieron ningún caso,
pretendieran ahora rendirle pleitesía.
Sabemos que la conciencia de la mayoría de los españoles
comparte este nuestro sentir, pero queremos alertar contra
quienes de una u otra manera intentarán, a pesar de lo ocurrido,
manipular la visita del Papa. ¡No en nuestro nombre!
Iglesia de Base de Madrid